Yeyé Carillo | Muestra poética

chapotear y caer presa
¿sentirme otra vez sola?
Yo / yo / otra
todos aquellos y aquellas que fui
mis gustos y estilos
mis formas compuestas
mis amores
mi manera de clamar y de gemir
para demostrar amor
el desprecio útil de la indiferencia
para pertenecer
yo, la niña sumergida en el agua
ahogándose y sin embargo
esa curva de hoyuelo a hoyuelo
ellas no
        ¿existieron?
no reparto culpas
nadie más que yo es dueña del temor al agua
fue en vano aferrarme a la superficie
fue en vano morder el concreto
yo no las quería matar
sólo esconderlas
sólo
entre la espuma de las olas turbias
sin darme cuenta que todas se ahogaron
Yelena / Yeyé / Alejandra / Yarz
cada una murió donde fue feliz
la integridad
un solo nombre
el arpón para sacar sus restos
y mientras más era mi esfuerzo
más me entraba la sal
después volverme
la usuaria multicuentas no encontrada
de una red social sin propósito
un envío hacia el cementerio marino
los poemas no escritos
inencajables
ocultos en el armario del cloro y los químicos
hoy no es el miedo a sobrevivir al agua
ellas me dicen
si sales, salimos
Perdida
En la carretera pasan las combis
El letrero casi no se distingue:
Central de abastos

En mi camino a la Rosario Castellanos
pasa otro payaso,
me marea con sus burlas hacia los drogadictos
que duermen en parques,
me dice que levante mi mierda y la trague,
que mis hermanas siguen tristes,
que si soy tan vergas le diga dónde estoy

Empezó a llover en los lugares a donde nunca fuimos

No sé si te ahogaste como las ratas en las coladeras,
mientras tanto sigo arrastrándome por el drenaje
hacia tu casa, esperando salir por la regadera
o por la taza del baño

Todavía tengo esa ilusión
de llamarte espacio

Vendiste la ropa sucia y vieja que me regalaste
terminando de comer mientras
estaba perdiéndome en tu columna vertebral
muriendo contigo y con el perro
en un sillón roto que no acaba de caerse
Nos matamos de hambre
mi carne no fue suficiente para saciar tus frustraciones
no fue suficiente
para mantenerte con vida

Todavía no sé cómo volver a casa
borraste las huellas que me guiaban
a Chiconautla

Te recuerdo en los olores raros
quizá
nunca fue un hogar
nunca lo fuiste
quizá nunca estuve
en un hogar

Sin hogar y sin ahora
ahora
a dónde vuelvo
me traes cargando costales de tu amor
vamos a nuestra casita en Morelos
comamos ciruelas y robemos quelites

en tu sonrisa veo el cielo del que me hablaste
eres resplandor en mis córneas empañadas
el sol lleva tu nombre escrito con perfume

entre las risas guardo besos
amaneceres mordiendo tu espalda
me impregno de ti
agua con pétalos
tomando de la misma jícara
corrientes chocan en nuestras enredaderas
revoltoso cariño que hacemos crecer
ronroneando
y nos frotamos como gatos
saltando sobre resortes que se entierran en mi cabello
cambiando cachitos de piel
se juntan recuerdos
nuestro primer beso etílico
amarrada, su cuerpo se confunde con los perros
que no se levantaron después del camión que les pasó encima

en los montes que tomaron de burdeles
ella se pierde en el pasto,
no sale del capullo y ya está manchada,
no hubo agua bendita
ni arreglos de flores
tampoco cartas
sólo hematospermia en su corazón roto

está en el matadero esperando
a que salga en la lotería el número
con el que fue marcada
¡premio mayor, premio mayor!

grito por mi vida,
pero es un cuarto vacío

boletines empalmados que no tienen sentido
el mundo se está quedando sin hermanas
niños en el DIF preguntan dónde están sus madres
víctimas de falsas promesas,
manos sin movimiento
robotizadas para cumplir argucias
que existen desde antes de que naciera cristo

cristo, dios, espíritu santo
no el único ni el primer hombre al que quisiera ver muerto
Cayendo desde el cielo,
globo ponchado
asómate y pregúntame por qué
no me levanto,
no alcanzo las nubes ni los árboles
cobarde en la cima
amante del precipicio
las manecillas cortan mis alas
se acaba el tiempo
Tiempo
tal vez es lo que queda
a veces no sé si sigo yo
no queda nada de mí
los desechos se pueden unir
mis ojos cerrados
como soplarles brillantina

dormir a oscuras
dormir de día

tu rostro está
clavado en la pared
sigo comiendo clavos
el fondo del vaso
imitación de calor
tus brazos de sol
letras líquidas
tomando litros
esperando prenderme en fuego

ya no lloro
me siguen buscando
ya no lloro

morir tantas veces
el olor no me incomoda
se siente
como mi mejor amiga
No fue tu culpa
yo no soltaba
(aún)

misteriosa identidad
respuesta
la incógnita de la puerta
cerrada / encadenada / insegura
¿guarda algo?

las llaves
no sirven
rotas no me llevan sin lugar
¿pero no hay un hogar?

corazón de mazapán,
con tus alergias de cacahuate
hínchate y vuela lejos
no percibas la humedad
de mis piernas

duermo en tu pasto
la mugre de tus deseos
mi tiempo en coma
convirtiéndome en rata

ya es poco
¿qué tanto es poco?

al despertar
un rincón empañado
focos sin sonido

prende la luz
las estrellas no brillan

no siento
no te toco

tan poquito
¿no hay más?

tu tristeza es vida
tu sonrisa me enseña a morir

ya no te declaro mi amor,
duermes a mi lado
pero ya no siento tu temperatura

castígame,
no me dejes ver
tus ojos

todavía no te vayas
aún me faltan palabras
para borrarte

las luces de navidad
esperan que lleguemos
provócame arcadas de amor y
empalágate tanto de mi cariño que
mi paladar sea azúcar
vuélvete diabético
pero no te espantes
estaré en las noches para sobar tus pies hinchados y secos

lamerte como paleta
–la fricción de tu cuerpo–,
sudo gotas de chocolate y lechera
–derrite tu saliva en mis pechos–,
resbala tus manos de galleta entre mi cutis espolvoreado,
dame miel porque la stevia no tiene tu sabor

percibo tu aroma, eres desayuno y cena
hueles al café con pan de mis recuerdos infantiles

si no tienes suficiente glucosa
come la mermelada que corre en mis venas
endulza tus días, acaríciame con tu lengua
solo saboréame | deja el ruido afuera

si los adictos me confunden con tusi y me aspiran
te recomiendo guardar la envoltura de este caramelo roto
recoge algunos pedazos sin picar por si dejan de producir a las locas
ninguna seré yo

sabores amargos
sólo no me comas tan rápido
quiero seguir durmiendo contigo
sin encontrar a la niña que se peina
las raíces hablan
son gritos, se quejan
las voces de mamá
YO
mis uñas mugrientas de mármol
mientras busco el saber
moscas entran en las hojas
dejan sus huevecillos
algo irreparable
16 años después no entiendo
si es un sentimiento
no es mío
no lo tengo
no lo tengo
pagando 100 varos para entender
sentir que algo vuelve a mí
salgo de una calle vacía
me detengo sobre líneas gruesas
y el suelo recién pavimentado me atrapa
no hay grietas
no me puedo escurrir
pies cansados sin salida
no han llegado al fondo
duele mi cara destrozada

es más fácil encontrar cosas muertas

entre los maizales mi piel arrancada
llega al nervio
no es algo con lo que pueda llorar
los pellejos acostumbrados a entender
que no es suficiente
falta mucho
es el arte de morir joven
así podría alimentar lo que me vio crecer

quizás pienses que ya no estoy
no lo veas así: todo tiene un motivo
cómo y por qué tus ojos hechizaban
entre las colmenas
quesadilla con picaduras
y veneno
de lo que sentías
no desear verte
muerte
ella ya murió
Un parque cerca del Kinder
mis manos intentan aferrarse
en el recuerdo de los túneles

Yeyé Carrillo (Estado de México, 2009): Estudiante de la Prepa 55, sobreviviente de la periferia y floreadora de las paredes con muchos pero muchos colores. Ha sido influenciada por distintos movimientos contraculturales urbanos e intenta practicar distintas formas de arte.

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