La poesía de Frank Pantoja es botánica, animal, (poli)sexual y mortuoria. Un estudiante de la Prepa 55 que propone un lenguaje que opera desde la ceremonia del placer: amarres, bautizos, conservación de cadáveres, sacrificios a dioses de otros tiempos.
Quiote (Agave–Leptonycteris)
escúchame
espera 7 años
y podrás probar mi néctar
te emborrachará el calor
de mi tallo
muchos ya han caído mareados
por mí y en mí
perforaré entre la cuarta
y quinta costilla
no importa la agonía
tu sangre alimentará mi dolor
lo que deseo no es matarte
tan sólo
vivir
yo,
eres mi fuente de vida
haría cualquier cosa por probarte
la catástrofe subsecuente
será un daño colateral
moriré por darte
quiote
aliméntate de mí
flores que yacerán
marchitas en mi nombre
tómame
te doy mis días
mis años
crecí para tu necesidad
mi color caerá
ahora luzco
putrefacto en tu nombre
brindaré con aguamiel
confiando mis días por sorbo tuyo
BDSM
los lazos (tensos),
casi navajas
(Python bivittatus)
cobarde
grita agitado,
su lúbrica voz enreda mis cuerdas
conmisera tu cuerpo
(niebla)
te bautizo en tinta roja
boca de hilo,
(boca) de lino
y bien abierta,
corales hundidos
en mordazas,
corona de parafi
(lia)
na
y espinas que adornan tu ceguera
las muñecas bien juntas
asfixiándose
(Boa nebulosa)
con cada látigo,
canto constrictor que engulle las plegarias
marioneta sobre el vortex
(de seda)
óleo que cubre los dedos
guillotinando las piernas
con el / aire / faltante
Taxidermia
(des)aparecer en etanol
quelíceros sobre mi cuerpo;
escupe saliva digestiva dentro mío
no soy nada
no quiero ser nada
nunca seré nada
(amor disecable)
aspiro a la libertad de esta jaula de piel y huesos
evisceración en vida
las arrugas se quitan con ser desollado, decía ella
seremos iguales
(lo que de la carne nace, carne es)
no existe el tiempo a través del vidrio
espectáculo de (no) muerte,
efigie del deseo reproductivo
un cascarón (exoesquelético) relleno de algodón
inmortal a la memoria;
resina para ser fuerte y no colapsar
nunca se detiene,
sólo teje fibras nerviosas
mi forma humana es fetal
con piernas abiertas hacia el pecho
cara barnizada en esperma de bronce
endurecido por el tiempo
exhibido en un ataúd de cristal sobre la pared,
adorno inmortal empotrado
no quiero ser inmortal si mi condena es su olvido
función a oscuras
polvo que se incrusta en el paso de redes
polvo sin inhalar en el cielo de la boca
encuentro impura la ropa desteñida
arranco cada parche
cada pelo
piel
y
carne
razgo la duela de la puerta con causalidad
el humo gira en mi pecho
(fffhhhp)
los tramos (sobrantes) quedan
bajo el mueble del lavabo
los cráneos dentro de la cama ya no tienen miedo
miro la puerta una vez más preguntándome:
¿los dejo libres?
que se arranquen la piel frente a mi,
si han sido míos antes
¿por qué no ahora?
el agua se pega a mi piel
como si recién la conociera
shampoo de jazmines escurre en las piernas
en el pelo
piel
y
carne
burbujas (prudence) de fresa rodean el deseo de cruzar la puerta
¿qué estarán haciendo?
¿Soy egoísta por soltarlos
y que retransmitan el sueño
húmedo que les confío?
quizás, en el va (y) vén de mi desidia
tomo la manija
empujo la puerta
el desboque de mis huesos vuelca las sábanas manchadas
(entra)
vapores brotan de mis ojos
robando los lagrimales con unas cuantas pestañas
la temperatura
de (puff)
la
puerta
se
libera;
la madera pierde su forma
se hincha su interior
frutas sintéticas recorren mi tórax de porcelana
lubrican las palabras que les oculto
las cuatro cuencas vacías juzgan mi mirada,
quieren que los suelte
quieren que los deje
yo no puedo
no quiero
y aunque lo quisiera, no lo haría
la burbuja de Pandora revienta
(pop)
oh si la piel hablara
la mía lloraría placeres (huecos),
no me ven (pero)
saben de mí
cuando eres voyeurista
pena queda,
nada cambia
Trepanación / Espectáculo
es sucumbir a mis deseos
odia todo lo que no seré
te imploro
arranca mis huesos de tu carne
ata la cruz de buganvilias cuando mi sien se quiebre
lote baldío
calle sola
espacio al límite del canal
escupe en el hueco de la nuca
acerca tu lengua, succiona los fragmentos
de cráneo manchados de tierra y sangre
prende tu porro
jálale cabrón
suelta el humo en estos labios
apaga lo que resta
en el recuerdo de nuestro (no)existir
toma una pala y luego
intento I:
colócala suavemente en mi tráquea
para mayor comodidad, agarra vuelo
palabras ocultas
rascando el trapecio en las cuerdas del cuello
intento II:
pon las manos sobre mi garganta (tuya)
y aléjate al mismo tiempo
acaricia los hematomas
basta con sacar tu filero
y dividir el tegumento limitante de nuestra carne:
palpa la manzana, morfa el primer bocado
intento III:
separa los bordes de la columna
despedazando el pellejo
contempla mi rostro marchito
toma la cabeza desolada
y por última ocasión
abraza lo que no fui por tu capricho
besa la frente fracturada y tira la cabeza en el surco:
la pena inmaculada se quedará contigo
bifurca nuestra lengua
toma el lado izquierdo
y céntralo en las buganvilias
cubre hasta la nariz
coloca la cruz en el centro
deja que el aire y los gusanos deshuesen la carne de dios
guíalos hasta el tímpano
así
y que acompañen la anhedonia
junto al cuerpo nuestro

Frank Pantoja (Texcoco, 2006): Compite contra cientos de miles de egresadxs por un lugar en una universidad pública del Valle de México. Forma parte de la matrícula de la Prepa 55 y se integró, por aburrimiento, al taller Poéticas de la barbarie. Es parte del colectivo de creación Los Baska y algunos textos suyos fueron publicados en las revistas ESPORA e Irradiación.

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